¡Y que revuelo con la remodelación!
Está distinto, ¿No?
Traté de hacer mi blog lo más acogedor que pude... es como si tan solo al verlo ya me arrullara junto al fuego...
¡Y que frivolidad había alcanzado! Olvidaba que segura me siento aquí...
Pensé en borrar mis entradas antiguas, pues me imaginé qué podrías pensar al verlas.
Pero realmente, no tengo de qué temer. Es parte de mi, es parte de lo que fui y, gracias aparte, soy ahora.
Además, yo te acepté con todos tus desgracias y desagrados a rastras, cómo cadenas tintineantes que no sé cómo el resto no escuchó, y que colgaban acompañándote a todos lados. No las juzgué, y sé que se fueron.
Así fue-es para mi. Manchones que ni cicatrizes dejaron, ni huella, más que el revueltijo de colores como recuerdo mi pasado.
Ahora me enfrento tal cual a mi. Cynthiasecas. A secas. Sin sobrenombres, sin escudos, sin guión ni melodrama. Te he invitado a verme, locura, ¿no? Pero muchas veces me lo pediste.
Vuela. Me decías. Vueeeeeeela.
Pues, este será mi rinconcito seguro de volaaaaar.
Te amo, Eric. Ojalá veas esto algún día.
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