lunes, 1 de octubre de 2012

Los escritos de otoño, con algunos meses de retraso...

A veces me gustaría no ser una mampara de papel. A veces me gustaría no ser un frágil abanico.
A veces me gustaría no ser una espiga de trigo mecida por el viento. A veces me gustaría no ser una roca calentada por el sol. A veces me gustaría no ser una burbuja de jabón.
A veces me gustaría no ser un montón de lagrimas arrebujadas en un ojo...


sábado, 19 de mayo de 2012

Retless

Siempre han tendido a creer que yo te salvé a ti.
Eras tú el que estaba de pie al borde del abismo, con miedo, con furia, con pena.
Todos me han dicho que he hecho un buen trabajo, que deberías agradecerme, que no deberías perderme.
Pero... ellos no saben, que en realidad, yo creo que tu me salvaste a mi.
Que tu me cambiaste, sacaste lo mejor de mi, me permitiste volar y brillar.

Antes, todo habitaba en mi mente... una sonrisa, una caricia, un beso, una flor, una brisa se aparecían entre las líneas de mi cuaderno, y revoloteaban en mi imaginación, haciéndome creer que todo habitaba en los cuentos.

Pero... ¿Cómo me encontraste? ¿Cómo sabías que te estaba esperando?
En una fila de supermercado... siempre haz sido tan original.

Quizás me quedaban tan solo tres meses de vida... quizás quedaría para siempre encerrada, envuelta en el papel de la chica buena, de la niña dulce, -Hola, como está? -Bien, y usted?
Antes de ti, no sabía responder a esa pregunta. No sabía no fingir una sonrisa ante esa pregunta.
Antes de ti, era la mejor actriz del elenco. (Aplausos, y reverencias).
Siempre estaba bien, no lloraba, siempre ayudaba. (Y sin embargo, si lloraba, si estaba mal, y habían veces que no quería ayudar a nadie)

¿Cómo me encontraste, hombrecito? ¿Quién te dijo quien era yo? ¿Quién te mostró todos mis cuentos?
¿Quién te enseñó lo que debías hacer para que confiara en ti?
¿Qué guión leíste, para hacerme creer que todo era una película?

Muchos quieren ser oídos, pero pocos están dispuestos a oír.

Gracias por escucharme. Gracias por enseñarme a escucharte.

En el fondo sé, que no me buscaste, que no sabías donde encontrarme.
Sé que yo tampoco te busqué a ti.
Él lo permitió, él lo sabía.
El nos rodeó, hasta que estrechó tanto el círculo, que nos encontramos.
Gracias a Dios.

domingo, 8 de abril de 2012

Hoy entendí, hoy sentí,
que fue un regalo.
Como el sol resplandeciente,
como una mariposa a medio vuelo,
como un niño que sonríe,
como la brisa suave,
como los árboles en otoño,
como la melodía de los violines,
como el aroma a leña seca,
como la manito de un bebe,
como un cachorrito corriendo,
Como un abrazo de mamá,
como un remolino girando...
Hablar contigo, aunque sea unos minutos,
es un regalo, como todo lo hermoso y breve de la vida.
No se exige, no se espera... se disfruta.
Y se agradece.

Gracias, Dios.

miércoles, 28 de marzo de 2012

‎"-¡Y no sé para qué te busco en otros lados!... Si sé exactamente donde estás..."

miércoles, 14 de marzo de 2012

Y cada vez te siento más y más lejano
y tus alegrías ya no me pertenecen, son de otra.
¿Cómo quieres, que no me encorva y te rehuya?

Y yo soy estos días un poco más feliz, y tu no estás ni para verme...

domingo, 26 de febrero de 2012

¿Me querrás aun?

viernes, 20 de enero de 2012

Y aunque deba repetirlo,
iré con dignidad :)

domingo, 15 de enero de 2012

Es tan frágil, mi pequeño mundo.
Es tan frágil la esperanza.
La seguridad, es tan frágil...
que rápidamente siento como ya no formo parte de este mundo
y quisiera irme rodando,
como la piedra que soy.