Hay algunas que no son como yo.
Hay algunas que se sonríen, que siempre huelen bien,
que brillan hasta en la oscuridad,
que resucitan hasta los muertos.
Pero
Si quieres una a la que todo le parezca bien
que siempre diga ¡sí!
que necesite nada
que se peine y sea bella
que tenga manos suave
y piernas eternas
que tenga mil formas de hacerte feliz
que sepa cocinar, limpiar y bailar!
que entienda de la moda y de lo que a ti te acomoda
que sea tibia y dulce
que viva en primavera
y descanse en invierno
que te entregue todo lo que quieras
y que sobre
y que más
que camine con soltura
y te ame con locura
Entonces, no me busques a mí.
lunes, 24 de octubre de 2011
martes, 18 de octubre de 2011
Querida, querida viejita, ¿A dónde te fuiste?
¿A dónde te fuiste, hermosa mía?
Mamita, te hecho tanto de menos... Tanto, tanto.
A veces tengo miedo de no recordar, como eras antes. Esa que sonría, que me entendía, que siempre me conocía, ¡Que me regaloneabas más que a ningún nieto!
Aquí, en mi computador, está nuestra foto. Mi cabeza pequeña, redondita, pelada, más fea! Y tu, tan concentrada en mi, en darme comida, tu cara entre risa y preocupación, y amor y encantamiento...
Hecho de menos cuando me sentía segura en tus brazos. Cuando hacías cosas ricas, empanadas, pan, mote con huesillo... me dabas masa y yo hacía mis sopaipillas feas y chicas con formas raras...
Me dejabas hacer lo que quisiera! Hasta jugar con las figuritas de la mesita de centro, tomar el té en el plato, y apartar de la comida lo que no me gustaba...
Pero son tantas cosas que no recuerdo... Es la enfermedad, como que llegara a todos y de a poco nos fuera borrando la memoria en conjunto...
A veces no recuerdo como era tu mirada segura, sin extraviarse como ahora,
lo que era no sentir miedo cuando pedías la palabra
lo que era dejarse llevar por ti, y no llevarte yo
y lo más importante, cuando Dios te usaba tan lindo!
Ahora, me carga como te mira la gente, casi con pena, con compasión... ¡Fingen! Yo lo sé, mamita,
y no aguanto que se sientan mejores personas solo porque hacen como que te ayudan.
Me carga que miren como "que irá a hacer ahora", o "no importa, si después se olvidará".
Pero no importa, no importa que aveces no te acuerdes de mi nombre, no te acuerdes que soy tu nieta, que no te acuerdes dónde estás, quién es mi papito o cualquier cosa...
Te amo, mi viejita, te amo mucho.
Aunque a veces pareciera que eres otra, aunque aveces deseo con todas mis fuerzas que vuelvas al mundo real, que seas Mi mamita, te amo...
¿A dónde te fuiste, hermosa mía?
Mamita, te hecho tanto de menos... Tanto, tanto.
A veces tengo miedo de no recordar, como eras antes. Esa que sonría, que me entendía, que siempre me conocía, ¡Que me regaloneabas más que a ningún nieto!
Aquí, en mi computador, está nuestra foto. Mi cabeza pequeña, redondita, pelada, más fea! Y tu, tan concentrada en mi, en darme comida, tu cara entre risa y preocupación, y amor y encantamiento...
Hecho de menos cuando me sentía segura en tus brazos. Cuando hacías cosas ricas, empanadas, pan, mote con huesillo... me dabas masa y yo hacía mis sopaipillas feas y chicas con formas raras...
Me dejabas hacer lo que quisiera! Hasta jugar con las figuritas de la mesita de centro, tomar el té en el plato, y apartar de la comida lo que no me gustaba...
Pero son tantas cosas que no recuerdo... Es la enfermedad, como que llegara a todos y de a poco nos fuera borrando la memoria en conjunto...
A veces no recuerdo como era tu mirada segura, sin extraviarse como ahora,
lo que era no sentir miedo cuando pedías la palabra
lo que era dejarse llevar por ti, y no llevarte yo
y lo más importante, cuando Dios te usaba tan lindo!
Ahora, me carga como te mira la gente, casi con pena, con compasión... ¡Fingen! Yo lo sé, mamita,
y no aguanto que se sientan mejores personas solo porque hacen como que te ayudan.
Me carga que miren como "que irá a hacer ahora", o "no importa, si después se olvidará".
Pero no importa, no importa que aveces no te acuerdes de mi nombre, no te acuerdes que soy tu nieta, que no te acuerdes dónde estás, quién es mi papito o cualquier cosa...
Te amo, mi viejita, te amo mucho.
Aunque a veces pareciera que eres otra, aunque aveces deseo con todas mis fuerzas que vuelvas al mundo real, que seas Mi mamita, te amo...
jueves, 6 de octubre de 2011
Se lo dijo, se lo dijo todo, ¡Le gritó todo!
Con los puños cerrados, hacia atrás los brazos como dándose impulso, le gritó y se sorprendió a si misma del volumen de su voz.
Él tan solo la mira. Cada vez más lejano, más distante, más borroso, rígido y frío.
Le gritó, se lo dijo, descansó.
Ella terminó de gritar, y se mordió el labio. Esperó.
Esperó mientras él le echaba una ultima mirada. Espero mientras él no decía nada. Esperó mientras él se iba, se alejaba, adiós.
Siguió esperando, sin saber porque, hasta que deslizó por el piso, desvalida y confundida, sin entender que había sucedido.
Con los puños cerrados, hacia atrás los brazos como dándose impulso, le gritó y se sorprendió a si misma del volumen de su voz.
Él tan solo la mira. Cada vez más lejano, más distante, más borroso, rígido y frío.
Le gritó, se lo dijo, descansó.
Ella terminó de gritar, y se mordió el labio. Esperó.
Esperó mientras él le echaba una ultima mirada. Espero mientras él no decía nada. Esperó mientras él se iba, se alejaba, adiós.
Siguió esperando, sin saber porque, hasta que deslizó por el piso, desvalida y confundida, sin entender que había sucedido.
Espera, espera no más, a que seas grande.
Espera, espera no más, a no tener miedo.
Espera, espera no más, a cuando ya no tengas que calmarme.
Espera, espera no más, hasta que ya aprendido a quererme.
Espera, espera no más, hasta que no esté nadie más esperando por mi.
Espera, espera no más, mientras termina esa canción que escuchas, mientras termina ese poema que lees, mientras hacen efecto tus palabras somníferas, espera.
Espera, espera no más, que yo ya me voy.
Y no se si volveré.
Espera, espera no más, a no tener miedo.
Espera, espera no más, a cuando ya no tengas que calmarme.
Espera, espera no más, hasta que ya aprendido a quererme.
Espera, espera no más, hasta que no esté nadie más esperando por mi.
Espera, espera no más, mientras termina esa canción que escuchas, mientras termina ese poema que lees, mientras hacen efecto tus palabras somníferas, espera.
Espera, espera no más, que yo ya me voy.
Y no se si volveré.
lunes, 3 de octubre de 2011
Crisálido...
Un hombre encontró un capullo de una mariposa y lo llevó a casa para observar a la mariposa cuando saliera del capullo. Un día vio que había un pequeño orificio y entonces se sentó a observar por varias horas, apreciando que la mariposa luchaba en su interior por abrirlo mas grande y poder salir. Hasta que llegó un momento en el que pareció haber cesado de forcejear, pues aparentemente no progresaba en su intento. Entonces el hombre, en su bondad, decidió ayudar a la mariposa y con una pequeña tijera cortó al lado del agujero para y ayudar a la mariposa pudo salir del capullo. Sin embargo al salir la mariposa tenía el cuerpo muy hinchado y unas alas pequeñas y dobladas. El hombre espero a que el cuerpo se desinflamará y las alas se desdoblarían y volará. Sin embargo no sucedió nada y la mariposa solamente podía arrastrarse en círculos con su cuerpecito hinchado y sus alas dobladas. No podía a volar. Lo que el hombre en su bondad no entendió era que la resistencia del capullo por abrirse y la lucha de la mariposa para salir por ese diminuto agujero, era una forma en se forzaba el cuerpo de la mariposa a enviar fluidos hacia sus alas y así promover su crecimiento y que estuviesen grandes y fuertes y luego pudiese volar. Para las mariposas libertad y el volar solamente podrán llegar luego de la lucha. Al privar a la mariposa de la lucha también le fue privada su salud. Algunas veces las luchas son lo que necesitamos en la vida. En ocasiones como esta nos preguntamos el ¿Por qué Dios no busca otras maneras de hacernos crecer en sus caminos y superar nuestros problemas? La respuesta es que si nos Dios permitiera progresar por nuestras vidas sin obstáculos, nos convertiría en inválidos. No podríamos crecer y ser tan fuertes como podríamos haberlo sido...
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