Se lo dijo, se lo dijo todo, ¡Le gritó todo!
Con los puños cerrados, hacia atrás los brazos como dándose impulso, le gritó y se sorprendió a si misma del volumen de su voz.
Él tan solo la mira. Cada vez más lejano, más distante, más borroso, rígido y frío.
Le gritó, se lo dijo, descansó.
Ella terminó de gritar, y se mordió el labio. Esperó.
Esperó mientras él le echaba una ultima mirada. Espero mientras él no decía nada. Esperó mientras él se iba, se alejaba, adiós.
Siguió esperando, sin saber porque, hasta que deslizó por el piso, desvalida y confundida, sin entender que había sucedido.
jueves, 6 de octubre de 2011
Espera, espera no más, a que seas grande.
Espera, espera no más, a no tener miedo.
Espera, espera no más, a cuando ya no tengas que calmarme.
Espera, espera no más, hasta que ya aprendido a quererme.
Espera, espera no más, hasta que no esté nadie más esperando por mi.
Espera, espera no más, mientras termina esa canción que escuchas, mientras termina ese poema que lees, mientras hacen efecto tus palabras somníferas, espera.
Espera, espera no más, que yo ya me voy.
Y no se si volveré.
Espera, espera no más, a no tener miedo.
Espera, espera no más, a cuando ya no tengas que calmarme.
Espera, espera no más, hasta que ya aprendido a quererme.
Espera, espera no más, hasta que no esté nadie más esperando por mi.
Espera, espera no más, mientras termina esa canción que escuchas, mientras termina ese poema que lees, mientras hacen efecto tus palabras somníferas, espera.
Espera, espera no más, que yo ya me voy.
Y no se si volveré.
lunes, 3 de octubre de 2011
Crisálido...
Un hombre encontró un capullo de una mariposa y lo llevó a casa para observar a la mariposa cuando saliera del capullo. Un día vio que había un pequeño orificio y entonces se sentó a observar por varias horas, apreciando que la mariposa luchaba en su interior por abrirlo mas grande y poder salir. Hasta que llegó un momento en el que pareció haber cesado de forcejear, pues aparentemente no progresaba en su intento. Entonces el hombre, en su bondad, decidió ayudar a la mariposa y con una pequeña tijera cortó al lado del agujero para y ayudar a la mariposa pudo salir del capullo. Sin embargo al salir la mariposa tenía el cuerpo muy hinchado y unas alas pequeñas y dobladas. El hombre espero a que el cuerpo se desinflamará y las alas se desdoblarían y volará. Sin embargo no sucedió nada y la mariposa solamente podía arrastrarse en círculos con su cuerpecito hinchado y sus alas dobladas. No podía a volar. Lo que el hombre en su bondad no entendió era que la resistencia del capullo por abrirse y la lucha de la mariposa para salir por ese diminuto agujero, era una forma en se forzaba el cuerpo de la mariposa a enviar fluidos hacia sus alas y así promover su crecimiento y que estuviesen grandes y fuertes y luego pudiese volar. Para las mariposas libertad y el volar solamente podrán llegar luego de la lucha. Al privar a la mariposa de la lucha también le fue privada su salud. Algunas veces las luchas son lo que necesitamos en la vida. En ocasiones como esta nos preguntamos el ¿Por qué Dios no busca otras maneras de hacernos crecer en sus caminos y superar nuestros problemas? La respuesta es que si nos Dios permitiera progresar por nuestras vidas sin obstáculos, nos convertiría en inválidos. No podríamos crecer y ser tan fuertes como podríamos haberlo sido...
jueves, 8 de septiembre de 2011
jueves, 1 de septiembre de 2011
Últimamente he llegado a pensar que soy una miedosa.
Tengo miedo de la oscuridad.
Tengo miedo... de la inmensidad.
Cada vez le temo más a la soledad, y a la compañia.
A veces, tengo miedo de volar. Y de ser inmensamente feliz, porque;
"Solo te dejan ser así de feliz cuando se están preparando para llevarse algo de ti"
Tengo miedo de lo que viene, de lo fue, de lo que es.
Un miedo irrefrenable a amar, a amar en su más entera expresión, porque lo queramos o no,
los hombres tenemos miedo de lo hermoso.
Tengo miedo, de verdad. Mucho miedo.
Me he descubierto más cobarde de lo que creía, y eso, admito, me da miedo también.
¿Es legítimo estar tan asustada? ¿Lo entiendes tú?
Tengo miedo de la oscuridad.
Tengo miedo... de la inmensidad.
Cada vez le temo más a la soledad, y a la compañia.
A veces, tengo miedo de volar. Y de ser inmensamente feliz, porque;
"Solo te dejan ser así de feliz cuando se están preparando para llevarse algo de ti"
Tengo miedo de lo que viene, de lo fue, de lo que es.
Un miedo irrefrenable a amar, a amar en su más entera expresión, porque lo queramos o no,
los hombres tenemos miedo de lo hermoso.
Tengo miedo, de verdad. Mucho miedo.
Me he descubierto más cobarde de lo que creía, y eso, admito, me da miedo también.
¿Es legítimo estar tan asustada? ¿Lo entiendes tú?
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