Se lo dijo, se lo dijo todo, ¡Le gritó todo!
Con los puños cerrados, hacia atrás los brazos como dándose impulso, le gritó y se sorprendió a si misma del volumen de su voz.
Él tan solo la mira. Cada vez más lejano, más distante, más borroso, rígido y frío.
Le gritó, se lo dijo, descansó.
Ella terminó de gritar, y se mordió el labio. Esperó.
Esperó mientras él le echaba una ultima mirada. Espero mientras él no decía nada. Esperó mientras él se iba, se alejaba, adiós.
Siguió esperando, sin saber porque, hasta que deslizó por el piso, desvalida y confundida, sin entender que había sucedido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario