Querida, querida viejita, ¿A dónde te fuiste?
¿A dónde te fuiste, hermosa mía?
Mamita, te hecho tanto de menos... Tanto, tanto.
A veces tengo miedo de no recordar, como eras antes. Esa que sonría, que me entendía, que siempre me conocía, ¡Que me regaloneabas más que a ningún nieto!
Aquí, en mi computador, está nuestra foto. Mi cabeza pequeña, redondita, pelada, más fea! Y tu, tan concentrada en mi, en darme comida, tu cara entre risa y preocupación, y amor y encantamiento...
Hecho de menos cuando me sentía segura en tus brazos. Cuando hacías cosas ricas, empanadas, pan, mote con huesillo... me dabas masa y yo hacía mis sopaipillas feas y chicas con formas raras...
Me dejabas hacer lo que quisiera! Hasta jugar con las figuritas de la mesita de centro, tomar el té en el plato, y apartar de la comida lo que no me gustaba...
Pero son tantas cosas que no recuerdo... Es la enfermedad, como que llegara a todos y de a poco nos fuera borrando la memoria en conjunto...
A veces no recuerdo como era tu mirada segura, sin extraviarse como ahora,
lo que era no sentir miedo cuando pedías la palabra
lo que era dejarse llevar por ti, y no llevarte yo
y lo más importante, cuando Dios te usaba tan lindo!
Ahora, me carga como te mira la gente, casi con pena, con compasión... ¡Fingen! Yo lo sé, mamita,
y no aguanto que se sientan mejores personas solo porque hacen como que te ayudan.
Me carga que miren como "que irá a hacer ahora", o "no importa, si después se olvidará".
Pero no importa, no importa que aveces no te acuerdes de mi nombre, no te acuerdes que soy tu nieta, que no te acuerdes dónde estás, quién es mi papito o cualquier cosa...
Te amo, mi viejita, te amo mucho.
Aunque a veces pareciera que eres otra, aunque aveces deseo con todas mis fuerzas que vuelvas al mundo real, que seas Mi mamita, te amo...
Me emocioné (ojitos humedos)... quizás yo nunca fui su regalona pero la extraño... extraño sentirse segura con ella...
ResponderEliminarMensa! Tu igual eras su regalona!
ResponderEliminar