domingo, 8 de abril de 2012

Hoy entendí, hoy sentí,
que fue un regalo.
Como el sol resplandeciente,
como una mariposa a medio vuelo,
como un niño que sonríe,
como la brisa suave,
como los árboles en otoño,
como la melodía de los violines,
como el aroma a leña seca,
como la manito de un bebe,
como un cachorrito corriendo,
Como un abrazo de mamá,
como un remolino girando...
Hablar contigo, aunque sea unos minutos,
es un regalo, como todo lo hermoso y breve de la vida.
No se exige, no se espera... se disfruta.
Y se agradece.

Gracias, Dios.

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