¿Por qué? ¿Por qué de nuevo, por qué otra vez?
¿No se suponía que todo estaba ya arreglado? ¿Qué había aprendido a dominar mi corazón y me habia vuelto inmune a ti? A tus sonrisas, a tus palabras, a tus ojos, a tus voz... a tus mentiras...
Años buscando la cura, la de veces que creí feliz que todo había terminado... la última vez que me prometí que no volvería a pasar de nuevo...
Pensé que estaba arreglado, que no me inventaría más historias, que necesitaría muchísimo mas que una simple mirada para revivir la mortífera falsa esperanza. Pero tu, cual virus, embestiste con más fuerza, con nuevas armas, con nuevas tácticas.
Y yo caí, yo caigo, desarmada, sin posibilidades de luchar contra ti, porque es una batalla de antemano perdida, porque no eres una enfermedad curable.
Estuviste solo adormecido es mi mente, en mi subcociente... en mi corazón... al acecho, a la espera...
¿Por qué yo? ¿Por qué soy yo tu conejillo de indias? ¿Qué no ves que si empiezo a depender de ti moriré de nuevo?
No me hagas esto, no sigas porfavor. No soportaría un juego más. Una confusión más.
Aunque ahora actúas distinto, y no sé que pensar. Todo mi ser grita porque esta vez sea verdad, que no tenga que desilucionarme otra vez.
Trato de ignorarte, pero ya te estás metiendo nuevamente en mis venas.
Porque no es como siempre. Porque ahora es peligrosamente real...
No hay comentarios:
Publicar un comentario