viernes, 25 de noviembre de 2011

Veo como el avión parte. Levanto mi mano para despedirme y me detengo al instante. La llevo a mis labios y susurro escondida  tras ella;
Adiós, amor.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Despabílate amor es lo mismo que... Despaila' amor?

martes, 22 de noviembre de 2011

Y pesar de las sonrisas, de las palabras, de la fuerza y la viveza, de los cientos de planes y de los sueños realizados, de los ojos transparentes y el tiempo para ayudar a hasta quien no pensaba ser ayudado,
tengo algo de miedo para cuando llegue ese momento y me encuentre
... aunque sea por un segundo...
sola, abrazada a mis piernas, mirando al horizonte
y preguntándome por ti.

Me fui pronto, silenciosamente, sonriendo con la luz en el rostro que ocultaba el brillo de mi nariz.
No dejé mucho, más que la última mirada larga, pues hasta las esperanzas de un futuro me las guardé en el bolsillo.
Sentí que desde el principio ya me estaba despidiendo. Tal vez en eso se embrollaron mi rechazo a la ternura, a las caricias, a los besos y abrazos interminables. Tal vez por eso combatí las palabras dulces, los regalos en el aniversario y las canciones cursis. Tal vez por eso no guardé muchas fotos, no escribí muchas cartas, no dejé osos de peluche, lunas y estrellas.
Y por lo mismo tampoco los acepté de vuelta.

Pensé entonces que nada podría dejarte, pues nada tenía.
Pero no es así.

Y he aquí cada uno de los regalos que para ti atesoré con una ternura desconocida en mi, y que entre tanta vida vivida no alcancé a darte:

Te dejo el color de cada una de las flores que explotaron en primavera.
Te dejo la sonrisa de aquel caballero que detuvo su auto para dejarme cruzar la calle.
Te dejo el color de las burbujas a trasluz.
Te dejo el bullicio de la Plaza de Armas a media tarde.
Te dejo el saludo de la señora Verónica, agitando su mano y diciéndome "Chao, amiga"
Te dejo el brinco en mi corazón con cada fugaz amigo que la vida me regaló.
Te dejo el abrazo de una mujer esforzada que en medio de su inmensa responsabilidad nos daba palabras de aliento.
Te dejo los círculos de luz que se forman al pasar esta entre las hojas de los árboles.
Te dejo a aquel niño que corriendo se detuvo a darme una flor.
Te dejo a aquella niña de ojos enormes que no paraba de mirarnos en el bus.
Te dejo el suave olor de la tierra a las 7 de la mañana.
Te dejo la maravillosa vista del pueblo de Parral a las 22 horas de la tarde.
Te dejo la mirada de reconocimiento de mi mamita al decirme: Cynthia...
Te dejo el abrazo de confianza que me dio Berenice cuando llegué al funeral de su mamá.
Te dejo mi cara embelesada al escuchar el violín de Alejandra.
Te dejo la suavidad de la arena en esa plaza.
Te dejo la luz naranja de la media tarde iluminando los ojos cerrados.
Te dejo la sonrisa de complicidad que últimamente veo en el rostro de mi mamá.
Te dejo las felicitaciones que me dio el caballero que se sentó conmigo en el bus.
Te dejo esa hoja que mágicamente se coló por un hoyito de la pared y apareció como un pequeño milagro de nuestro lado.
Te dejo la mariposa que revoloteó a mi alrededor.
Te dejó el ave que se paró en la punta del techo de mi vecino, y también aquella que sobrevoló el cielo con sus alas jaspeadas.
Te dejó las pinceladas moradas del atardecer y el color oro del río
Te dejó la sonrisa que nunca falta.
Te dejo todas esas imágenes que nunca fotografíe (y menos mal, porque no hubiese sido tan bonito)
Te dejo el asombro que siento al ver como las cosas resultan de la nada cuando decides vivir por la fe.
Te dejo la confianza absoluta que en Dios todo saldrá bien.


lunes, 24 de octubre de 2011

Hay algunas que no son como yo.
Hay algunas que se sonríen, que siempre huelen bien,
que brillan hasta en la oscuridad,
que resucitan hasta los muertos.

Pero
Si quieres una a la que todo le parezca bien
que siempre diga ¡sí!
que necesite nada
que se peine y sea bella
que tenga manos suave
y piernas eternas
que tenga mil formas de hacerte feliz
que sepa cocinar, limpiar y bailar!
que entienda de la moda y de lo que a ti te acomoda
que sea tibia y dulce
que viva en primavera
y descanse en invierno
que te entregue todo lo que quieras
y que sobre
y que más
que camine con soltura
y te ame con locura

Entonces, no me busques a mí.

¿Cuando se da todo y aun así no es suficiente, la culpa es de uno?

La culpa, la culpa, la culpa es de uno.
Como alguien decía por ahí,
la culpa es de uno cuando no enamora,
y no de los pretextos
ni del tiempo.
La culpa es de uno.
El no ser suficiente.

martes, 18 de octubre de 2011

Querida, querida viejita, ¿A dónde te fuiste?
¿A dónde te fuiste, hermosa mía?

Mamita, te hecho tanto de menos... Tanto, tanto.
A veces tengo miedo de no recordar, como eras antes. Esa que sonría, que me entendía, que siempre me conocía, ¡Que me regaloneabas más que a ningún nieto!
Aquí, en mi computador, está nuestra foto. Mi cabeza pequeña, redondita, pelada, más fea! Y tu, tan concentrada en mi, en darme comida, tu cara entre risa y preocupación, y amor y encantamiento...
Hecho de menos cuando me sentía segura en tus brazos. Cuando hacías cosas ricas, empanadas, pan, mote con huesillo... me dabas masa y yo hacía mis sopaipillas feas y chicas con formas raras...
Me dejabas hacer lo que quisiera! Hasta jugar con las figuritas de la mesita de centro, tomar el té en el plato, y apartar de la comida lo que no me gustaba...
Pero son tantas cosas que no recuerdo... Es la enfermedad, como que llegara a todos y de a poco nos fuera borrando la memoria en conjunto...
A veces no recuerdo como era tu mirada segura, sin extraviarse como ahora,
lo que era no sentir miedo cuando pedías la palabra
lo que era dejarse llevar por ti, y no llevarte yo
y lo más importante, cuando Dios te usaba tan lindo!

Ahora, me carga como te mira la gente, casi con pena, con compasión... ¡Fingen! Yo lo sé, mamita,
y no aguanto que se sientan mejores personas solo porque hacen como que te ayudan.
Me carga que miren como "que irá a hacer ahora", o "no importa, si después se olvidará".

Pero no importa, no importa que aveces no te acuerdes de mi nombre, no te acuerdes que soy tu nieta, que no te acuerdes dónde estás, quién es mi papito o cualquier cosa...
Te amo, mi viejita, te amo mucho.
Aunque a veces pareciera que eres otra, aunque aveces deseo con todas mis fuerzas que vuelvas al mundo real, que seas Mi mamita, te amo...